Boletín No. 5 – Vol 2 No 2 Feb. 2006

Boletín No. 5 – Vol 2 No 2 Feb. 2006

Boletín No. 5

Vol 2 No 2 Feb. 2006

LA GRACIA

Por Ricardo Vivas Arroyo

La misericordia y la gracia son dos maneras en que Dios se relaciona con el
hombre. La misericordia evita que Dios nos dé lo que merecemos, la gracia en cambio, hace posible que Dios nos dé lo que no merecemos.

El autor de la gracia es el Hijo de Dios, porque es sólo a través de Él que podemos recibirla, Dios por gracia nos perdona, por gracia somos salvos, por gracia somos bendecidos, capacitados y usados, siempre y únicamente a través de Cristo, nuestro Señor (Jn. 1:16-17, Ef. 2:8-9).

La gracia es algo gratuito que no puedes adquirir por tus propios medios, por lo que tienes que ser humilde para recibirla (Ro. 3:24, 11:6, Stg. 4:6). Si tú puedes conseguir algo, la gracia no opera. Es cuando se acaban tus opciones o dejas de intentarlo por ti mismo, que la gracia comienza:

📖 La gracia es el poder del Evangelio liberado por el creyente que obedece
(Ro. 1:16).

📖 Es por gracia que podemos reposar mientras nos movemos en la voluntad de Dios, es por lo tanto, el reposo del movimiento balanceado (Fil. 4:13).

📖 La gracia es disfrutar nuestra posición celestial en Cristo Jesús (Ef. 1:5-8).

📖 La gracia es el libre fluir de las bendiciones de Dios a las que por el nuevo pacto tenemos derecho (Sal. 37:3-6, Tit. 3:7).

📖 La gracia es el mismo corazón de Dios para nosotros y por nosotros (1 Ti.
1:14).

📖 La gracia es la suficiencia de Dios que opera en el creyente que reconoce
sus propias limitaciones, es la vida de Cristo operando en el creyente que
está consciente de su propia debilidad (Col 1:29, 2 Co. 3:4-6, Ro. 6:14).

📖 La gracia no es un poder arbitrario para satisfacer nuestros deseos, sino el poder ilimitado del Espíritu Santo en nosotros para realizar los deseos de
Dios (He. 12:28).

📖 La gracia crece con la revelación de su grandeza y tiene el propósito de
llevarnos a experimentar su plenitud (Jn. 1:16, 2 Co. 12:9-10).

Así que es imposible cumplir la ley de Dios por nuestra capacidad natural, la gracia nos es dada para lograrlo (Gá. 2:21).

A mayor dificultad mayor gracia. La gracia siempre excede la dificultad, de modo que garantiza el éxito (Ro. 5:20, 1 Ti. 1:14).

La gracia fluye por el creyente que abre la válvula de la fe, para cumplir la
voluntad de Dios (Ro. 4:16).

La gracia sólo fluye en el corazón sumiso y lo respalda con la autoridad divina (Ro.16:19-20).

La gracia es para que Dios haga las cosas por medio de nosotros, es por eso que la gloria y la alabanza son sólo para Él (Jd. 24-25).

Sin gracia no podemos hacer la mínima cosa que Dios quiere, así que no debemos estorbar a Dios intentándolo en nuestras fuerzas (Ro. 8:7-8).

Cuando falles pide misericordia, cuando estés débil pide gracia, Dios siempre tiene en su trono de gracia la provisión oportuna que necesites y mucho más (He. 4:15-16).

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MOTIVOS DE ORACIÓN

Orar porque Dios nos dé el templo prometido y la iglesia entera lo anhele, lo pida, lo crea, lo busque y lo conquiste hasta que lo posea.

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Orar por el grupo de evangelismo, que Dios lo siga usando poderosamente en diferentes lugares del país, para que Dios salve a muchos y que los dones del Espíritu Santo operen abundantemente. Hay invitaciones para Guadalajara, Puebla y Picacho.

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Orar por los cultos de casa, que crezcan y que la iglesia se involucre más. ¡Ánimo hermano amado, tu iglesia espera que con cariño le sirvas!

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Recuerden que el equipo de oración se encuentra intercediendo continuamente por las necesidades que se van presentando en la iglesia cada día. Dios ha obrado maravillas. ¡Gloria a Dios!

Boletín No. 5 – Vol 2 No 2 Feb. 2006

Boletín No. 11 -Vol 2 No 8, Agosto2006

Boletín No. 11

Vol 2 No 8, Agosto2006

TEMOR DE DIOS

Por Ricardo Vivas Arroyo

Temor y miedo son sinónimos, pero en la Biblia se muestra una diferencia entre ellos. El temor se considera algo espiritual que Dios da a los creyentes (Jer.32:39-40), por medio de él son atraídos para estar cerca de Dios. En cambio el miedo, como una emoción del alma, surgió con el pecado y lo alejó de Dios (Gn. 3:9-10).

El temor es una conciencia espiritual de la grandeza de Dios (Dt. 10:11-17), su función nos lleva a adorarle (Sal 5:7, Sal. 89:5-8). El miedo en cambio, es resultado de una falla que nos torna inseguros.

Cuando Israel estuvo al pie del monte Sinaí y Dios descendió para hacer con ellos un pacto, Dios les habló y les dijo: “No temáis, porque he venido para probaros, para establecer mi temor en vosotros para que no pequéis”, es decir, no tengan miedo, tengan mi temor para caminar conscientes de mí, para no fallar (Ex. 20:20).

Estar conscientes de Dios, de su grandeza, poder, santidad, fidelidad y misericordia, además de producir adoración, nos aparta del mal (Pr. 8:13, 16:6), nos vuelve sabios (Sal 111:10) y nos hace verdaderos siervos de Dios (He. 12:28).

El miedo, en cambio, está más consciente de las circunstancias adversas, de las propias limitaciones, del diablo, del pecado, del mundo y de las propias inclinaciones al mal. El que tiene miedo seguramente fallará.

El temor promueve la santidad, el miedo el pecado. El temor nos vuelve confiados, porque el que teme con el temor de Dios se siente seguro en Él. El miedo nos vuelve desconfiados, porque el miedoso se siente inseguro en sí mismo ante fuerzas mayores que él (Job 4:13-16).

El miedo puede echarse del alma sólo por medio del amor, el perfecto amor de Dios por nosotros lo elimina porque nos devuelve la confianza en Él (1 Jn. 4:18).

El miedo es como un imán que atrae las calamidades, tiene castigo. Muy pronto lo que tememos o nos asusta, nos puede ocurrir (Job 3:25). En cambio, si el temor de Dios está en nosotros, nada nos puede asustar, ni la misma muerte, porque estamos totalmente seguros en Dios (1 Jn. 4:4).

El temor de Dios te evitará el miedo al diablo y a sus engaños y malignidad, te dará autoridad sobre él y será él el que te tendrá miedo (Ro. 16:20, Stg. 4:6-7).

El temor de Dios es un tesoro que debes conservar en el cofre de tu corazón, por sobre otras posesiones preciadas (Is. 33:5-6).

Hay mucho más que decir sobre el temor, pero si has comprendido su importancia y te estableces en él, te volverás un triunfador seguro.


MOTIVOS DE ORACIÓN

Orar por el grupo de evangelismo, que Dios lo siga usando poderosamente en diferentes lugares del país y en la iglesia, para que Dios salve a muchos y que los dones del Espíritu Santo operen abundantemente.

*

Orar por los cultos de casa, que crezcan y que la iglesia se involucre más. ¡Ánimo hermano amado, tu iglesia espera que con cariño le sirvas!

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Orar por las visitas del hermano Ricardo a las iglesias, en septiembre a la iglesia La casa de mi Padre, en Monterrey N. L.

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Orar por la convención, que el siguiente evento importante que se avecina: Por su coordinación, por las compras, por la comida, por el hospedaje, por el transporte, y en especial porque el amor de Dios llene todos los corazones para que abunde la alegría en todos los participantes. También por los visitantes de todas las iglesias y por los ministros que van a participar: Phillip Stanley, John Kolb, Howard Katz, Maurice Ribola, Jairo Carbajal, Eleazar Mendoza y nuestro pastor.

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Pensábamos que a estas fechas ya se sabría con certeza quien sería en presidente electo de México, pero no es así. Por lo que debemos orar en todo tiempo, para que Dios obre y ponga a quien gobierne a nuestro amado país de acuerdo a su plan para su iglesia. ¡Es muy buen tiempo de orar!

*

También es importante orar por la escuela de profetas que se verificará en nuestra iglesia, Dios mediante, a finales de noviembre, por nuestro hermano John Kolb, a la que también vendrán hermanos con llamado profético de otras iglesias.

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Recuerden que el equipo de oración se encuentra intercediendo continuamente por las necesidades que se van presentando en la iglesia cada día. Dios ha obrado maravillas. ¡Gloria a Dios!

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Sobre la casa que nos venden como terreno frente a La Cueva y que da a la calle de abajo, cuyo precio es de 1.8 millones de pesos. No hemos recibido cual es el sentir de los que la han visto. Si tienes algo en tu corazón, por favor escríbelo y échalo en la caja de las ofrendas, será muy bueno saberlo. Seguimos esperando que Dios nos muestre su voluntad ¡Gloria a Dios!

Boletín No. 5 – Vol 2 No 2 Feb. 2006

Boletín No. 10 -Vol 2 No 7, julio 2006

Boletín No. 10

Vol 2 No 7, julio 2006

OBEDIENCIA

Por Ricardo Vivas Arroyo

Desde que Eva codició el fruto prohibido, creyendo lo que el diablo le dijo, que serían dioses y no tendrían que depender de Dios (Gn. 3:1-6), quedó en su naturaleza la semilla de la rebelión, el primer pecado fue la desobediencia, y desde entonces todo lo cuestionamos, tenemos una resistencia natural a recibir órdenes y acatar disposiciones de otros.

La obediencia es una voluntad que decide hacer la voluntad de otro y lo consigue: Querer y hacer determinan la obediencia, no querer, y decir querer sin hacer, son desobediencia.

Dios le dio al hombre su ley, en 10 mandamientos concentró las cosas esenciales que debe obedecer para ser justo. Al paso del tiempo, la ley de Dios demostró que era imposible al hombre por sí mismo el cumplir totalmente, es decir, demostró su desobediencia y lo condenó (Gá. 3:10, 12).

Para ser restaurados a la obediencia necesitamos ser redimidos de la rebelión que forma parte de nuestra naturaleza. Así que, por esa causa, cuando Dios se humanó en Cristo, tuvo que nacer de una virgen, para no recibir esa herencia genética del pecado que todos traemos, y ser puesto en las condiciones de tentación y prueba en que estuvo la primera pareja. Jesús fue presionado en extremo por el diablo, por el mundo y por sus enemigos, para hacerle desobedecer, pero no falló (Ro. 5:15-19), fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2:8-9). Él aprendió la
obediencia en medio del padecimiento más cruel y jamás se rebeló, nunca, ni de pensamiento, por lo que su perfecta obediencia nos abrió la puerta al
arrepentimiento, al perdón y a la redención de ese cautiverio (He. 5:8-9, He. 2:14-15, Ro. 6:17-18).

El que recibe a Cristo en su corazón, no sólo es perdonado, recibe libertad y poder para obedecer, es decir, recibe gracia para hacer la voluntad de Dios. Él le cambia el corazón al venir a vivir en él, también le llena del Espíritu Santo y le provee de la ayuda necesaria mediante los ministros para que lo logre a plenitud. Sólo para el que ha nacido de nuevo es posible la verdadera obediencia (1 P. 1:2, Fil. 2:12-13).


MOTIVOS DE ORACIÓN

Orar por el grupo de evangelismo, que Dios lo siga usando poderosamente en diferentes lugares del país y en la iglesia, para que Dios salve a muchos y que los dones del Espíritu Santo operen abundantemente. Su próxima campaña es en la iglesia Pan de Vida en Polígono, Ecatepec, a mediados de agosto.

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Orar por los cultos de casa, que crezcan y que la iglesia se involucre más. ¡Ánimo hermano amado, tu iglesia espera que con cariño le sirvas!

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Orar por las visitas del hermano Ricardo a las iglesias, en Agosto a la iglesia de Tabernáculo de David, en Azcapotzalco.

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Orar por la convención, que el siguiente evento importante que se avecina: Por su coordinación, por las compras, por la comida, por el hospedaje, por el transporte, y en especial porque el amor de Dios llene todos los corazones para que abunde la alegría en todos los participantes. También por los visitantes de todas las iglesias y por los ministros que van a participar: Phillip Stanley, John Kolb, Howard Katz, Maurice Ribola, Jairo Carbajal, Eleazar Mendoza y nuestro pastor.

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Pensábamos que a estas fechas ya se sabría con certeza quien sería en presidente electo de México, pero no es así. Por lo que debemos orar en todo tiempo, para que Dios obre y ponga a quien gobierne a nuestro amado país de acuerdo a su plan para su iglesia. ¡Es muy buen tiempo de orar!

*

También es importante orar por la escuela de profetas que se verificará en nuestra iglesia, Dios mediante, a finales de noviembre, por nuestro hermano John Kolb, a la que también vendrán hermanos con llamado profético de otras iglesias.

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Recuerden que el equipo de oración se encuentra intercediendo continuamente por las necesidades que se van presentando en la iglesia cada día. Dios ha obrado maravillas. ¡Gloria a Dios!

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Sobre la casa que nos venden como terreno frente a La Cueva y que da a la calle de abajo, cuyo precio es de 1.8 millones de pesos. No hemos recibido cual es el sentir de los que la han visto. Seguimos esperando que Dios nos muestre su voluntad ¡Gloria a Dios!

Boletín No. 5 – Vol 2 No 2 Feb. 2006

Boletín No. 9 – Vol 2 No 6, junio 2006

Boletín No. 9

Vol 2 No 6, junio 2006

EN LA MISMA MANERA

Por Ricardo Vivas Arroyo

El Señor Jesús predicó las buenas noticias, enseñó la verdad, consoló a los tristes, sanó a los enfermos, realizó grandes milagros liberando a los oprimidos y poseídos del diablo (Hch. 10:38, Mt. 11:5-6, Mt. 15:29-31). El amor ardía en su corazón, se relacionó con la gente menos afortunada: con rameras, con publicanos, con ladrones (Mt. 11:19). Sus enemigos fueron los religiosos, los “buenas gentes”, las personas decentes que se sentían bien consigo mismas, que reaccionaron celosas de su autoridad espiritual y popularidad (Mt. 16:1, Mt. 26:47, Lc. 19:47, 20:19-20, Jn. 7:30-32, 45-49).

Su mensaje en cuanto al pecado fue claro y directo, pero cargado de misericordia y benignidad, provocando el arrepentimiento y la fe en muchos, y en otros el rotundo rechazo (Mr. 1:14-15, 22). Sus obras siempre confirmaban su mensaje, por eso muchas de ellas se identificaron como señales de quién era Él y a quién representaba (Mt. 8:14-17, Jn. 14:10-
11). A la mujer adúltera que querían apedrear, Él, el único que la podía condenar, porque era el único libre de culpa, la perdonó, y con ello consiguió cambiar su vida (Jn. 8:3-11). Al publicano que robaba de las recaudaciones y defraudaba a su pueblo, lo visitó, comió con él y logró su arrepentimiento y que repartiera sus riquezas y restituyera a los defraudados (Lc.19:1-10). A los ciegos no sólo les devolvió la vista, sino que les dio además una visión espiritual maravillosa (Mt. 20:34); a los paralíticos y cojos, además de sanarlos, les mostró el camino (Mt. 9:1-8); a los leprosos les sanó el cuerpo y también el alma (Mt. 8:1-4). A sus discípulos les compartió su sabiduría y doctrina, necesarios para lograr que ellos yudaran a los convertidos, para que crecieran en la gracia y conocimiento de Dios y fueran creyentes comprometidos, fieles y fructíferos (Mr. 4:33-34, Mt. 28:18-20).

Dios no se jubiló hace 2000 años, sigue respaldando con su gracia a los que le sirven fielmente. Hoy hay diablo, maldad, pecado, miseria, injusticia, dolor, enfermedad, destrucción, engaño y corrupción. No es suficiente llevar parte del mensaje, no sólo se debe ofrecer consuelo espiritual, hay que resolver los problemas de raíz (Mt. 10:1, 7-8, Lc. 10:19-20, Jn. 14:12-14). El mundo está lleno de filosofías y doctrinas fascinantes que embelesan la
mente y agitan las emociones de los simples, hay cientos de religiones para todos los gustos e inclinaciones, todos enarbolan la bandera de tener la verdad, pero no provocan la necesidad de la conversión a Dios (2 Ti. 4:2-5). La diferencia sólo se puede discernir cuando se experimenta el amor de Dios, amor que fluye incontenible por medio de aquellos que le

sirven, dando, liberando, sanando, restaurando, transformando y edificando a la gente (Mr.16:15-20), pero también sufriendo como Cristo, sin defenderse, el rechazo y ataque de los religiosos que se ufanan se su propia justicia (Lc. 10:16, Jn. 16:1-4, 33, Mt. 5:44-47, Ro. 12:14-21).
Si quieres reconocer quien verdaderamente sirve al Señor, es todo aquel que continúa su labor, con el mismo amor, con el mismo mensaje y el mismo poder, haciendo las mismas obras que Él hizo, como Él las hizo. ¡Aleluya!


MOTIVOS DE ORACIÓN

Orar por el grupo de evangelismo, que Dios lo siga usando poderosamente en diferentes lugares del país y en la iglesia, para que Dios salve a muchos y que los dones del Espíritu Santo operen abundantemente. Su próxima campaña es en la iglesia Pan de Vida en Polígono, Ecatepec, los primeros días de julio.

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Orar por los cultos de casa, que crezcan y que la iglesia se involucre más. ¡Ánimo hermano amado, tu iglesia espera que con cariño le sirvas!

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Orar por las visitas del hermano Ricardo este mes a las iglesias de Tijuana y Los Ángeles del 6 al 11 de julio, y la iglesia de Cristo en San Miguel Chapultepec para la última semana del mes.

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Orar por el 3er encuentro juvenil de verano 2006, ya que está a unos días de empezar y aún hay varias iglesias que no han definido su participación, también porque nuestros jóvenes lo disfruten mucho y Dios toque sus vidas y regresen muy motivados para servir al Señor.

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Recuerden que el equipo de oración se encuentra intercediendo continuamente por las necesidades que se van presentando en la iglesia cada día. Dios ha obrado maravillas. ¡Gloria a Dios!

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Sobre la casa que nos venden como terreno frente a La Cueva y que da a la calle de abajo, cuyo precio es de 1.8 millones de pesos (rectificado por los dueños). Les pedimos que le echen “un lente” y oren. Seguimos esperando que Dios nos muestre su voluntad ¡Gloria a Dios!

Boletín No. 5 – Vol 2 No 2 Feb. 2006

Boletín No. 8 -Vol 2 No 5, mayo 2006

Boletín No. 8

Vol 2 No 5, mayo 2006

PROSPERIDAD Y BENDICIÓN

Por Ricardo Vivas Arroyo

Prosperidad es progreso, la hay en lo material y en lo espiritual, pero a veces la abundancia material sin prudencia, puede corromper los buenos principios de la persona, por lo que, en ese caso, no podría ser bendición (Pr. 1:32). La prosperidad material no es para todos, pero sí lo es la espiritual (Ec. 5:19, Mr. 14:7, Stg. 2:5, 3ª Jn. 1:2). Dios se ha comprometido a suplir todas las necesidades de quienes le buscan, pero no ha enriquecerlos (Fil. 4:18-19, Mt. 6:33, 1 Ti. 6:8, Pr. 22:2, Pr. 30:7-9).

La tendencia del qué prospera económicamente es confiar en sus riquezas y crear castillos en su imaginación (Sal. 62:10, Job. 31:24-28, Pr. 11:28, Jr. 48:7), pero, al no permanecer confiando en Dios puede perder lo mejor de su prosperidad, que es disfrutar de su bendición y compartir parte de ella en las causas justas. La prosperidad material debe crecer con la misericordia y la generosidad, de lo contrario puede ser contraproducente, porque puede dejar la puerta abierta para la codicia y la avaricia. Recuerda que en esta tierra ni las cosas buenas ni las malas duran para siempre, por lo que debemos mantener en todo momento nuestra conciencia de Dios, para que, ni lo uno ni lo otro, nos saque de su buen propósito (Pr. 23:4-5).

Al generoso la prosperidad le permite disfrutarla más al compartirla y por lo general aumenta, porque asegura su prosperidad espiritual. Al avaro, en cambio, que retiene para sí más de lo justo, le será por pobreza (Pr. 11:24-25, 28). Nunca permitas que la prosperidad material te vuelva mezquino, sino generoso, pero no despilfarres, y contarás siempre con la bendición de Dios en lo que tienes (Pr. 21:26, Jn. 6:8-13).

El agua estancada se corrompe, el agua que fluye se oxigena y genera vida. El mar de Galilea es rico en pesca pese a ser tan pequeño, porque recibe y da su agua mediante el río Jordán, pero el mar muerto, que es mucho mayor y recibe su agua del mismo río Jordán que sale del mar de Galilea, se llama así porque en él no hay vida. Estos dos mares nos ilustran a los dos tipos de personas de los que hablo.

Considera que debes dar con propósito todo lo que puedas: Tus diezmos, tus
ofrendas para la causa de Cristo, a tus padres, a los pobres, y tú nunca serás tan pobre que no puedas dar. En cuanto a Dios, recuerda que el diezmo no lo das, lo devuelves, porque no es tuyo, es de Dios, y en realidad le empiezas a dar después del diezmo, porque das de lo tuyo. Da con alegría, sin pesar, y descubrirás que más bienaventurada cosa es dar que recibir (2 Co. 9:7-8). Dar es una válvula de bendición, es clave para la prosperidad espiritual y hasta puede abrir la puerta de mayor provisión material. No esperes tener más para dar, sino empieza a dar con alegría y pronto tendrás más que dar y para disfrutar.

No trabajes por ser rico (Pr. 23:4), no des por interés (2 Co. 9:7), no diezmes
porque Dios te prospere, no ofrendes con pesar (He. 7:4), no pongas tu confianza en las cosas terrenas, porque podrías, como Esaú, perder tu primogenitura por lentejas, al preferir lo temporal sobre lo eterno, lo terreno sobre lo celestial, lo carnal sobre lo espiritual (Gn. 25:19-34). Trabaja, diezma, ofrenda da y da y confía, para adorar a Dios y servirle y ya sea que tengas abundancia o austeridad, siempre serás prosperado, enriquecido y bendecido, y tu gozo y tu paz serán perdurables y nunca tendrás escasez (Pr. 28:6, Col. 3:1-4, He. 13:5, Mt. 6:19-21). ¡Gloria a nuestro buen Dios!


MOTIVOS DE ORACIÓN

Orar por el grupo de evangelismo, que Dios lo siga usando poderosamente en diferentes lugares del país y en la iglesia, para que Dios salve a muchos y que los dones del Espíritu Santo operen abundantemente. Su próxima salida es a Picacho, los primeros días de junio.

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Orar por los cultos de casa, que crezcan y que la iglesia se involucre más. ¡Ánimo hermano amado, tu iglesia espera que con cariño le sirvas!

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Orar por la visita del hermano Ricardo a la iglesia de Oaxaca, los días del 24 al 28 de mayo, para que Dios obre poderosamente la edificación de la iglesia por allá. El pastor dejó sus saludos y cariño para toda la iglesia, gozoso de su fidelidad.

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Recuerden que el equipo de oración se encuentra intercediendo continuamente por las necesidades que se van presentando en la iglesia cada día. Dios ha obrado maravillas. ¡Gloria a Dios!

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Sobre la casa que nos venden como terreno justo frente a La Cueva y que da a la calle de abajo, cuyo precio es de 1.8 millones de pesos (rectificado por los dueños).

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Les pedimos que le echen “un lente” y oren. Seguimos esperando que Dios nos muestre su voluntad ¡Gloria a Dios!

Boletín No. 5 – Vol 2 No 2 Feb. 2006

Boletín No. 7 – Vol 2 No 4, abril 2006

Boletín No. 7

Vol 2 No 4, abril 2006

LAS GLORIAS DE DIOS

Por Ricardo Vivas Arroyo

El apóstol Pablo nos exhorta a no sentirnos satisfechos jamás, sino ir siempre por más, hasta alcanzar aquello para lo cual fuimos alcanzados por Dios, que es llegar a poseer a Dios mismo (Fil. 3:12-15).

La gloria de Dios es inmensa, sus cuatro destellos son tan brillantes que para disfrutarlos, debemos identificarlos (1 P. 1:11). Experimentar lo que Dios hace, lo que Dios tiene y lo que Dios es en y con nosotros, determina también el grado de gloria que tendremos.

La gloria de lo que Dios hace es la gloria de su Nombre, porque todas sus obras que nos encomendó hacer, siempre serán en su Nombre, eso es lo que nos permitió saber del amor de Dios y su gran Salvación, pero a la vez es lo que nos permite compartir de su amor con los que no le conocen (Mr. 16:16-18).

La gloria de lo que Dios tiene es la gloria de su Palabra, porque es por ella que se compromete con nosotros cuando la creemos. Cuando cumple creemos y esperamos que sus promesas se cumplan, su gloria resplandece y nosotros poseemos su divina provisión que es nuestra herencia. De ese modo Dios nos garantiza que lo que Cristo ganó para nosotros lo poseeremos por medio de la fe de Él (2 Co. 1:19-20, He. 9:15, 10:35-36).

La gloria de lo que Dios es en nosotros, es la gloria de su Vida, porque servirle es dejarle vivir a través de nosotros y permitirle llevar a cabo nuestra vocación personal (Col. 1:25-29).

Y la gloria de lo que Dios es con nosotros, es la gloria de su Presencia, porque la única manera de manifestarse en esta tierra, es mediante su cuerpo que es la iglesia, formada por los verdaderos creyentes. Él está manifestando su presencia por medio de aquellos que se han rendido por completo a su voluntad (1 Co. 14:24-25).

Estas cuatro glorias nos permiten también experimentar su buena voluntad
agradable y perfecta (Ro. 12:2), la cual tiene cuatro canales de manifestación: Su voluntad creativa, que es la causante de los milagros y maravillas que recibimos y compartimos en su Nombre (Mt. 8:1-3). Su voluntad justa, que se manifiesta al cumplirse su Palabra al que la cree, porque la Biblia es la revelación de su justicia, y nos entrega lo que Dios tiene en ella (Stg. 1:17-18, Mt. 26:42, Jn. 5:30). Su voluntad específica, que se cumple en aquel que le sirve, porque es personal, lo que Dios es en cada uno de los creyentes verdaderos (Ef. 1:5, 5:10, 17, Ro. 9:19-20, Jn. 4:34, He. 10:7). Y la voluntad última o plena de Dios, que se cumplirá cuando Él venga y nos reunamos con Él, lo que Dios es ahora y lo será con nosotros en aquel
día (Hch. 3:20-21, Ef. 1:9-12). ¡Aleluya!