Boletín No. 9 – Vol 2 No 6, junio 2006

Boletín No. 9 – Vol 2 No 6, junio 2006

Boletín No. 9

Vol 2 No 6, junio 2006

EN LA MISMA MANERA

Por Ricardo Vivas Arroyo

El Señor Jesús predicó las buenas noticias, enseñó la verdad, consoló a los tristes, sanó a los enfermos, realizó grandes milagros liberando a los oprimidos y poseídos del diablo (Hch. 10:38, Mt. 11:5-6, Mt. 15:29-31). El amor ardía en su corazón, se relacionó con la gente menos afortunada: con rameras, con publicanos, con ladrones (Mt. 11:19). Sus enemigos fueron los religiosos, los “buenas gentes”, las personas decentes que se sentían bien consigo mismas, que reaccionaron celosas de su autoridad espiritual y popularidad (Mt. 16:1, Mt. 26:47, Lc. 19:47, 20:19-20, Jn. 7:30-32, 45-49).

Su mensaje en cuanto al pecado fue claro y directo, pero cargado de misericordia y benignidad, provocando el arrepentimiento y la fe en muchos, y en otros el rotundo rechazo (Mr. 1:14-15, 22). Sus obras siempre confirmaban su mensaje, por eso muchas de ellas se identificaron como señales de quién era Él y a quién representaba (Mt. 8:14-17, Jn. 14:10-
11). A la mujer adúltera que querían apedrear, Él, el único que la podía condenar, porque era el único libre de culpa, la perdonó, y con ello consiguió cambiar su vida (Jn. 8:3-11). Al publicano que robaba de las recaudaciones y defraudaba a su pueblo, lo visitó, comió con él y logró su arrepentimiento y que repartiera sus riquezas y restituyera a los defraudados (Lc.19:1-10). A los ciegos no sólo les devolvió la vista, sino que les dio además una visión espiritual maravillosa (Mt. 20:34); a los paralíticos y cojos, además de sanarlos, les mostró el camino (Mt. 9:1-8); a los leprosos les sanó el cuerpo y también el alma (Mt. 8:1-4). A sus discípulos les compartió su sabiduría y doctrina, necesarios para lograr que ellos yudaran a los convertidos, para que crecieran en la gracia y conocimiento de Dios y fueran creyentes comprometidos, fieles y fructíferos (Mr. 4:33-34, Mt. 28:18-20).

Dios no se jubiló hace 2000 años, sigue respaldando con su gracia a los que le sirven fielmente. Hoy hay diablo, maldad, pecado, miseria, injusticia, dolor, enfermedad, destrucción, engaño y corrupción. No es suficiente llevar parte del mensaje, no sólo se debe ofrecer consuelo espiritual, hay que resolver los problemas de raíz (Mt. 10:1, 7-8, Lc. 10:19-20, Jn. 14:12-14). El mundo está lleno de filosofías y doctrinas fascinantes que embelesan la
mente y agitan las emociones de los simples, hay cientos de religiones para todos los gustos e inclinaciones, todos enarbolan la bandera de tener la verdad, pero no provocan la necesidad de la conversión a Dios (2 Ti. 4:2-5). La diferencia sólo se puede discernir cuando se experimenta el amor de Dios, amor que fluye incontenible por medio de aquellos que le

sirven, dando, liberando, sanando, restaurando, transformando y edificando a la gente (Mr.16:15-20), pero también sufriendo como Cristo, sin defenderse, el rechazo y ataque de los religiosos que se ufanan se su propia justicia (Lc. 10:16, Jn. 16:1-4, 33, Mt. 5:44-47, Ro. 12:14-21).
Si quieres reconocer quien verdaderamente sirve al Señor, es todo aquel que continúa su labor, con el mismo amor, con el mismo mensaje y el mismo poder, haciendo las mismas obras que Él hizo, como Él las hizo. ¡Aleluya!


MOTIVOS DE ORACIÓN

Orar por el grupo de evangelismo, que Dios lo siga usando poderosamente en diferentes lugares del país y en la iglesia, para que Dios salve a muchos y que los dones del Espíritu Santo operen abundantemente. Su próxima campaña es en la iglesia Pan de Vida en Polígono, Ecatepec, los primeros días de julio.

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Orar por los cultos de casa, que crezcan y que la iglesia se involucre más. ¡Ánimo hermano amado, tu iglesia espera que con cariño le sirvas!

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Orar por las visitas del hermano Ricardo este mes a las iglesias de Tijuana y Los Ángeles del 6 al 11 de julio, y la iglesia de Cristo en San Miguel Chapultepec para la última semana del mes.

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Orar por el 3er encuentro juvenil de verano 2006, ya que está a unos días de empezar y aún hay varias iglesias que no han definido su participación, también porque nuestros jóvenes lo disfruten mucho y Dios toque sus vidas y regresen muy motivados para servir al Señor.

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Recuerden que el equipo de oración se encuentra intercediendo continuamente por las necesidades que se van presentando en la iglesia cada día. Dios ha obrado maravillas. ¡Gloria a Dios!

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Sobre la casa que nos venden como terreno frente a La Cueva y que da a la calle de abajo, cuyo precio es de 1.8 millones de pesos (rectificado por los dueños). Les pedimos que le echen “un lente” y oren. Seguimos esperando que Dios nos muestre su voluntad ¡Gloria a Dios!

Boletín No. 9 – Vol 2 No 6, junio 2006

Boletín No. 8 -Vol 2 No 5, mayo 2006

Boletín No. 8

Vol 2 No 5, mayo 2006

PROSPERIDAD Y BENDICIÓN

Por Ricardo Vivas Arroyo

Prosperidad es progreso, la hay en lo material y en lo espiritual, pero a veces la abundancia material sin prudencia, puede corromper los buenos principios de la persona, por lo que, en ese caso, no podría ser bendición (Pr. 1:32). La prosperidad material no es para todos, pero sí lo es la espiritual (Ec. 5:19, Mr. 14:7, Stg. 2:5, 3ª Jn. 1:2). Dios se ha comprometido a suplir todas las necesidades de quienes le buscan, pero no ha enriquecerlos (Fil. 4:18-19, Mt. 6:33, 1 Ti. 6:8, Pr. 22:2, Pr. 30:7-9).

La tendencia del qué prospera económicamente es confiar en sus riquezas y crear castillos en su imaginación (Sal. 62:10, Job. 31:24-28, Pr. 11:28, Jr. 48:7), pero, al no permanecer confiando en Dios puede perder lo mejor de su prosperidad, que es disfrutar de su bendición y compartir parte de ella en las causas justas. La prosperidad material debe crecer con la misericordia y la generosidad, de lo contrario puede ser contraproducente, porque puede dejar la puerta abierta para la codicia y la avaricia. Recuerda que en esta tierra ni las cosas buenas ni las malas duran para siempre, por lo que debemos mantener en todo momento nuestra conciencia de Dios, para que, ni lo uno ni lo otro, nos saque de su buen propósito (Pr. 23:4-5).

Al generoso la prosperidad le permite disfrutarla más al compartirla y por lo general aumenta, porque asegura su prosperidad espiritual. Al avaro, en cambio, que retiene para sí más de lo justo, le será por pobreza (Pr. 11:24-25, 28). Nunca permitas que la prosperidad material te vuelva mezquino, sino generoso, pero no despilfarres, y contarás siempre con la bendición de Dios en lo que tienes (Pr. 21:26, Jn. 6:8-13).

El agua estancada se corrompe, el agua que fluye se oxigena y genera vida. El mar de Galilea es rico en pesca pese a ser tan pequeño, porque recibe y da su agua mediante el río Jordán, pero el mar muerto, que es mucho mayor y recibe su agua del mismo río Jordán que sale del mar de Galilea, se llama así porque en él no hay vida. Estos dos mares nos ilustran a los dos tipos de personas de los que hablo.

Considera que debes dar con propósito todo lo que puedas: Tus diezmos, tus
ofrendas para la causa de Cristo, a tus padres, a los pobres, y tú nunca serás tan pobre que no puedas dar. En cuanto a Dios, recuerda que el diezmo no lo das, lo devuelves, porque no es tuyo, es de Dios, y en realidad le empiezas a dar después del diezmo, porque das de lo tuyo. Da con alegría, sin pesar, y descubrirás que más bienaventurada cosa es dar que recibir (2 Co. 9:7-8). Dar es una válvula de bendición, es clave para la prosperidad espiritual y hasta puede abrir la puerta de mayor provisión material. No esperes tener más para dar, sino empieza a dar con alegría y pronto tendrás más que dar y para disfrutar.

No trabajes por ser rico (Pr. 23:4), no des por interés (2 Co. 9:7), no diezmes
porque Dios te prospere, no ofrendes con pesar (He. 7:4), no pongas tu confianza en las cosas terrenas, porque podrías, como Esaú, perder tu primogenitura por lentejas, al preferir lo temporal sobre lo eterno, lo terreno sobre lo celestial, lo carnal sobre lo espiritual (Gn. 25:19-34). Trabaja, diezma, ofrenda da y da y confía, para adorar a Dios y servirle y ya sea que tengas abundancia o austeridad, siempre serás prosperado, enriquecido y bendecido, y tu gozo y tu paz serán perdurables y nunca tendrás escasez (Pr. 28:6, Col. 3:1-4, He. 13:5, Mt. 6:19-21). ¡Gloria a nuestro buen Dios!


MOTIVOS DE ORACIÓN

Orar por el grupo de evangelismo, que Dios lo siga usando poderosamente en diferentes lugares del país y en la iglesia, para que Dios salve a muchos y que los dones del Espíritu Santo operen abundantemente. Su próxima salida es a Picacho, los primeros días de junio.

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Orar por los cultos de casa, que crezcan y que la iglesia se involucre más. ¡Ánimo hermano amado, tu iglesia espera que con cariño le sirvas!

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Orar por la visita del hermano Ricardo a la iglesia de Oaxaca, los días del 24 al 28 de mayo, para que Dios obre poderosamente la edificación de la iglesia por allá. El pastor dejó sus saludos y cariño para toda la iglesia, gozoso de su fidelidad.

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Recuerden que el equipo de oración se encuentra intercediendo continuamente por las necesidades que se van presentando en la iglesia cada día. Dios ha obrado maravillas. ¡Gloria a Dios!

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Sobre la casa que nos venden como terreno justo frente a La Cueva y que da a la calle de abajo, cuyo precio es de 1.8 millones de pesos (rectificado por los dueños).

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Les pedimos que le echen “un lente” y oren. Seguimos esperando que Dios nos muestre su voluntad ¡Gloria a Dios!

Boletín No. 9 – Vol 2 No 6, junio 2006

Boletín No. 7 – Vol 2 No 4, abril 2006

Boletín No. 7

Vol 2 No 4, abril 2006

LAS GLORIAS DE DIOS

Por Ricardo Vivas Arroyo

El apóstol Pablo nos exhorta a no sentirnos satisfechos jamás, sino ir siempre por más, hasta alcanzar aquello para lo cual fuimos alcanzados por Dios, que es llegar a poseer a Dios mismo (Fil. 3:12-15).

La gloria de Dios es inmensa, sus cuatro destellos son tan brillantes que para disfrutarlos, debemos identificarlos (1 P. 1:11). Experimentar lo que Dios hace, lo que Dios tiene y lo que Dios es en y con nosotros, determina también el grado de gloria que tendremos.

La gloria de lo que Dios hace es la gloria de su Nombre, porque todas sus obras que nos encomendó hacer, siempre serán en su Nombre, eso es lo que nos permitió saber del amor de Dios y su gran Salvación, pero a la vez es lo que nos permite compartir de su amor con los que no le conocen (Mr. 16:16-18).

La gloria de lo que Dios tiene es la gloria de su Palabra, porque es por ella que se compromete con nosotros cuando la creemos. Cuando cumple creemos y esperamos que sus promesas se cumplan, su gloria resplandece y nosotros poseemos su divina provisión que es nuestra herencia. De ese modo Dios nos garantiza que lo que Cristo ganó para nosotros lo poseeremos por medio de la fe de Él (2 Co. 1:19-20, He. 9:15, 10:35-36).

La gloria de lo que Dios es en nosotros, es la gloria de su Vida, porque servirle es dejarle vivir a través de nosotros y permitirle llevar a cabo nuestra vocación personal (Col. 1:25-29).

Y la gloria de lo que Dios es con nosotros, es la gloria de su Presencia, porque la única manera de manifestarse en esta tierra, es mediante su cuerpo que es la iglesia, formada por los verdaderos creyentes. Él está manifestando su presencia por medio de aquellos que se han rendido por completo a su voluntad (1 Co. 14:24-25).

Estas cuatro glorias nos permiten también experimentar su buena voluntad
agradable y perfecta (Ro. 12:2), la cual tiene cuatro canales de manifestación: Su voluntad creativa, que es la causante de los milagros y maravillas que recibimos y compartimos en su Nombre (Mt. 8:1-3). Su voluntad justa, que se manifiesta al cumplirse su Palabra al que la cree, porque la Biblia es la revelación de su justicia, y nos entrega lo que Dios tiene en ella (Stg. 1:17-18, Mt. 26:42, Jn. 5:30). Su voluntad específica, que se cumple en aquel que le sirve, porque es personal, lo que Dios es en cada uno de los creyentes verdaderos (Ef. 1:5, 5:10, 17, Ro. 9:19-20, Jn. 4:34, He. 10:7). Y la voluntad última o plena de Dios, que se cumplirá cuando Él venga y nos reunamos con Él, lo que Dios es ahora y lo será con nosotros en aquel
día (Hch. 3:20-21, Ef. 1:9-12). ¡Aleluya!

Boletín No. 9 – Vol 2 No 6, junio 2006

Boletín No. 6 – Vol 2 No 3 Mar. 2006

Boletín No. 6

Vol 2 No 3 Mar. 2006

LOS REMANENTES

Por Ricardo Vivas Arroyo

La mayoría vinimos a Dios por lo que Él puede hacer por nosotros, porque
nuestros problemas espirituales, morales y materiales nos agobiaban. Es maravilloso ser perdonado, sanado, liberado, consolado y disfrutar de gozo, paz y provisión divinas. Pero eso no es todo, Dios tiene interés en ti y anhela que vayas a más.

A medida que disfrutamos sus bendiciones, Dios espera que correspondamos a su amor y que establezcamos un compromiso con Él, para conocerle y caminar en fe. Es entonces cuando las promesas de Dios nos retan para heredar todo lo que Dios nos ofrece, en este proceso, muchas veces tenemos que esperar para ver su cumplimiento (He. 6:12).

Cuando heredamos, es decir, cuando la Palabra de Dios se cumple más y más y poseemos sus promesas, podemos servirle, porque sus promesas nos van impartiendo su naturaleza divina (2 P. 1:3-4), y servirle no es dar lo mejor de nosotros mismos, sino dar de lo que Él ha hecho en y puede hacer a través de nosotros (2 Co. 3:5-6).

Cuando le servimos y aprendemos a depender por entero de Él, al punto de no tener reservas o ponerle condiciones, su presencia se vuelve algo tan real y palpable, que su gloria se manifiesta abundante y continuamente en dondequiera que nos encontramos (2 Co. 2:14-16).

Muchos se conforman con lo que Dios hace, sus obras llenan su alma de paz y se sienten contentos. Otros suben el siguiente peldaño y poseen lo que Dios tiene, experimentan su fidelidad y poder y se sienten satisfechos con ese nivel. Algunos más, no conformes con disfrutar de lo que Dios hace y de lo que Dios tiene, quieren subir un peldaño más, para disfrutar de lo que Dios es, lo cual tiene dos aspectos: Lo que Dios es en ellos, al permitirle manifestarse por medio de ellos, y lo que Dios es con ellos, al disfrutar de su presencia.

Buscar a Dios por lo que hace, por lo que tiene y por lo que es en y con nosotros, determinará nuestro desarrollo, quienes se conforman con sus obras sólo tienen paz, los que toman sus obras y su herencia tienen, además de paz, poder, pero los incondicionales, los que no tienen reservas, tienen paz, poder y presencia. Estos últimos son los que formarán la Esposa de Cristo, los que se sentarán con Él en su trono y poseerán toda su gloria (Ap. 3:21

Boletín No. 9 – Vol 2 No 6, junio 2006

Boletín No. 4 Vol 1 No 4. Enero 2006

Boletín No. 4

Vol 1 No 4. Enero 2006

CARTA A LAS IGLESIAS

Jairo Carbajal, Eleazar Mendoza y Ricardo Vivas, siervos de Jesucristo por la gracia de Dios, a las iglesias de Azcapotzalco, Dallas, Guadalajara, Los Ángeles, Mexicali, México 86, Monterrey, Naucalpan, Oaxaca, Pachuca, Puebla I, Puebla II, Picacho, Querétaro, San Miguel Chapultepec, Ticomán, Tijuana, Tlahuac, Tlaxcala, Valle de Aragón, y a todas aquellas iglesias a
las cuales el Señor se los testifique.

Saludos fraternales en el glorioso nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Durante los últimos tres años Dios ha estado trayendo un nuevo despertar en México, haciendo fructificar en la vida de muchos las semillas que el hermano Robert Ewing plantó, y esto ha propiciado el nacimiento de varias iglesias locales en diferentes puntos del país. Esto es motivo de
gran gozo y expectación para nosotros.

La visión de la Iglesia Neotestamentaria está profundamente arraigada en el corazón de muchos líderes que el Señor está levantando y no hay nada que deseemos más que ver a cada iglesia local creciendo en el conocimiento y la práctica del modelo del Orden Divino.

En el pasado hemos visto cosas muy buenas —que apreciamos en todo lo que valen— que llevaron a las iglesias a tener un mejor entendimiento de la Doctrina Neotestamentaria, sin embargo, también sufrimos en carne propia y fuimos testigos de algunas fallas en la interpretación y en la práctica de las enseñanzas del hermano Robert. Pero ahora Dios está haciendo algo nuevo.

Queremos aprender de la historia para tomar lo bueno e ir en pos de lo excelente, evitando las fallas del pasado.

Sabemos que no somos perfectos, pero nuestro corazón arde por ver la plena restauración del modelo de Dios en las familias y en nuestras iglesias. Es por esta razón que hemos decidido trabajar en equipo y en sumisión de los unos a los otros, pues entendemos que la obra no la puede hacer uno solo, y que la iglesia no debe ser dirigida por una sola persona. Asimismo, Dios nos ha guiado a trabajar en relación y sumisión a otros ministros que han sido probados y aprobados por Dios.

En el proceso de renovación en el que Dios nos está llevando, sentimos la necesidad de afinar la visión y definir nuestras relaciones, convencidos de que de esa manera evitaremos que el enemigo arruine la obra tan preciosa que Dios está haciendo en nuestro medio. Dios nos está uniendo para formar un equipo ministerial que pueda servir a las iglesias que deseen caminar en la visión y doctrina del Orden Divino, y para promover su extensión. Estamos en la mayor disposición de compartir de gracia lo que hemos recibido de gracia, pues entendemos que la revelación del Modelo de Dios no fue dada para unos cuantos sino para la edificación de toda la iglesia del Señor.

Por ello, habiendo buscado la dirección del Señor y de común acuerdo, declaramos que:

▪ El propósito de nuestro corazón es ser colaboradores de Dios para edificar la Iglesia gloriosa por la que Cristo vendrá. Somos servidores de Cristo y de su Iglesia sin mayores pretensiones que las que corresponden a un siervo: honrar a su Señor. No estamos en busca de títulos, nombramientos, derechos, beneficios, privilegios ni reconocimiento de ninguna clase.

▪ No buscamos edificar —ni individualmente, ni como grupo— nuestro propio reino o territorio, pues sabemos que la iglesia le pertenece solamente a Aquel que pago por ella. Anhelamos colaborar en armonía, para formar un equipo de servidores que atiendan las necesidades de las iglesias, conscientes de nuestras muchas limitaciones e imperfecciones, pero con la seguridad de la gracia que el Señor nos concederá, si nos
proponemos que sólo Él sea glorificado.

▪ Procuraremos mantener líneas de comunicación abiertas y transparentes entre nosotros
y con todos los ministros, para evitar malos entendidos. Pondremos todo lo que esté de
nuestra parte para mantener relaciones amistosas, fundadas en la confianza mutua.

▪ Trabajaremos en unidad entre nosotros sin buscar posiciones de liderazgo supremo, sabiendo que el que quiere ser mayor en el reino de Dios debe ser siervo de todos.

▪ Buscaremos mantener relación y trabajar en armonía con otros ministros que el Señor está levantando con la misma visión en diversas partes del mundo, tales como:

Howard Katz de Canadá
Maurice Ribola de Francia
Daniel Moser de Suiza
Brad Kenyon de Atlanta
Philip Stanley de Portland
Richard Tison de Florida
Ernest B. Gentile en California
John Kolb de Rochester, Minnesota

Nos mantendremos abiertos a recibir lo que Dios quiera darnos a través de estos y otros ministros probados que el Señor traiga a nuestras iglesias.

▪ Procuraremos que las enseñanzas del hermano Robert sean difundidas mediante la predicación, la enseñanza y la publicación de las mismas a través de todos los medios que el Señor ponga a nuestro alcance, pues el hermano Robert nos dio instrucciones y autorización para publicar sus enseñanzas, ese era su deseo, y eso es lo que haremos en la medida que el Señor lo permita.

▪ Toda relación de autoridad ya establecida con antelación entre una iglesia y cualquiera de nosotros, contará con nuestro reconocimiento y apoyo incondicional. Todos los miembros del equipo podrán ministrar a las iglesias sin restricción alguna.

▪ El modelo del Nuevo Testamento, establece que Cristo es la cabeza de la Iglesia, y los oficios ministeriales son la mano con la que Dios lleva a cabo la perfección de los santos y la edificación de la iglesia, hasta que la Iglesia alcance su plenitud. Estamos comprometidos a buscar a Dios y caminar en integridad y transparencia, porque anhelamos ser instrumentos útiles para la edificación de las iglesias.

▪ Finalmente, exhortamos a todos los líderes de las iglesias a que:

i. Sirvan al Señor con corazón puro, sin competir ni permitir que ambiciones personales interfieran con la obra del Señor.

ii. No busquen enseñorearse de la grey sino que manifiesten en todo un corazón de servicio, fomentando la libertad del Espíritu Santo, que es al que Cristo envió como Su representante supremo en esta tierra, delegándole la autoridad de gobierno sobre Su iglesia, como se aprecia claramente en el libro de los Hechos.

iii. No se preocupen por títulos, ni se apresuren a reclamar el reconocimiento de otros, porque la autoridad espiritual no se impone y no requiere de etiquetas ni credenciales.

iv. No se apresuren a otorgar nombramientos a otros, porque los padres espirituales de cada iglesia se identifican fácilmente cuando sirven sin reservas y sin demandas.

“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. Saludaos unos a otros con ósculo santo. Todos los santos os saludan. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del
Espíritu Santo sea con todos vosotros. Amén.” (2 Corintios 13.11-14).

Sus siervos en Cristo, el Señor de todos:

Jairo Carbajal Delgado
Eleazar Mendoza Liñán
Ricardo Vivas Arroyo