Dios me sano por email

Nombre: Martha
Sexo: Femenino
País: MEXICO

Petición de oración: hermanos yo quisiera pedir por mi vida, ya que tengo flujo de sangre y la verdad yo creo que Dios puede transformar y cambiar muchas cosas, la verdad estoy segura de que ustedes contestarán y orarán por mí, yo se los agradeceré muchísimo y que Dios mismo los bendiga a cada uno de ustedes y en compañía de sus familia, sólo me resta decirles que Dios los guarde y los ilumine siempre gracias.

Respuesta a: Petición de oración a iglesiacristianaadullam.org

Hermana Martha,

¿Ya leyó el estudio sobre Sanidad Divina? Es importante alimentar la fe con el entendimiento de la Palabra de Dios, para tener la certeza de lo que se espera, la convicción de las cosas que no se ven. CERTEZA es la seguridad absoluta de que las cosas son tal y como Dios las dice, independientemente de las circunstancias o síntomas.

En este momento oramos a nuestro Dios y Padre, en Nombre de nuestro Señor Jesucristo, su Hijo amado, para pedirte la sanidad de tu hija Martha en su matriz. Dios tú sabes lo que provoca este flujo de sangre y yo creo que nuestro amado Salvador llevó nuestras enfermedades en la cruz y sufrió nuestros dolores y es por su llaga que ya fuimos sanados. Sé bien que nos has oído, porque el mismo Señor está a tu diestra para garantizar tu respuesta a nuestra oración, así que, conforme a tu Palabra infalible, yo declaro a nuestra hermana Martha sana y mando que este flujo de sangre cese ahora mismo, para gloria de tu Nombre. Gracias Dios por respondernos y manifestarte a nuestra hermana en tu bendito amor y fidelidad. ¡Amén!

Hermana Martha, créalo, Dios la ama y ya obró, déle las gracias y viva para Él. Testifíquenos su sanidad y nos gozaremos juntos por el grande amor y poder de Dios, que se ha mostrado personalmente a usted. ¡Aleluya!

Salu2 bendeci2 a to2 en el amor de Cristo y propio
Ricardo Vivas Arroyo
Sexo: Femenino
Ciudad: Lagos de Moreno, Jalisco
País: MEXICO

Petición de oración: solo quisiera poder decirle que muchas gracias por haber orado por mí, ya que yo creo lo que usted pidió por mí y no lo dudo. También sé acerca de la doctrina de sanidad divina y doy gracias al Señor por ello, sólo resta decirle muchas gracias y yo se que el escucha a los valientes de David, porque mi sangrado se me quitó y este es un testimonio de lo que Dios ha hecho con mi vida. ¡Aleluya…. amén! ….. Dios los bendiga y saludos a toda la iglesia en general y a usted también.

Crisis

Crisis es una palabra que describe los momentos más difíciles de la vida. Yo he pasado por diferentes crisis: Cuando me dio peritonitis y estuve por morir, cuando murió uno de mis hijos (que Dios resucitó); cuando tuve que dejar de pastorear la iglesia de Pachuca, fue en verdad tan doloroso; cuando mi esposa enfermó de artritis y fue deshausiada (Dios la sanó después de muchos meses de espera); cuando mis padres murieron… En verdad que he pasado por muchas crisis más, que me han enseñado que tengo un Dios fiel y misericordioso, que puedo confiar en Él aunque todo esté de cabeza y parezca imposible remediar.

Ahora me encuentro enmedio de una gran crisis, más de 150 personas se han ido de la iglesia local, que era de 400 miembros; hay detrás muchos años de trabajo, de entrenamiento, de esperanzas, de retos; también de equivocaciones, pero siempre de gracia, de nuevos intentos, de resultados, de satisfacciones y, como ahora, de lágrimas y tristeza. Por supuesto hay personas involucradas, inconformes, heridas, enojadas, con rencores. Pero Dios me ha enseñado que sólo tengo un enemigo al que debo odiar y vencer: el diablo, porque está detrás de todo y de todos los promotores de esta crisis. A todos los que han hablado mal de mí, del ministerio y de la iglesia local, quiero que sepan que los amo, deseo que les vaya bien, que prosperen y encuentren lo que yo no les pude brindar. Aún amo y oro por los ministros que se han ido con la finta (Si Bernabé no discernió la simulación de Pedro en Glalacia, es comprensible). Deseo que Dios me ayude a capitalizar la crisis y a servirle con entero corazón. Hay que remontar la cuesta, Dios está conmigo y me ha guardado con su paz. Seguiremos adelante, con todo el corazón, con la certeza de lo aprendido y con el corazón abierto para aprender más; con los ojos centrados en Jesús, en humildad, dependiendo de Él, buscando su unción y sirviendo con amor. Sé bien que Dios está conmigo y es su opinión de mí la única importante. Quiero agradarle, seguiré extendiendo su reino, no me defenderé de quienes me difaman, espero que Dios lo haga, y cumpla su propósito de esta gran crisis hasta que su Nombre sea glorificado. Mi conciencia está en paz, esta crisis me ayudará a bien, sé que todo se pondrá mejor, y que el marcador seguirá infinito a cero favor Dios. Dios lo permitió, sea glorificado sólo Él. ¡Aleluya! Por este año no me ausentaré más de la iglesia local los domingos para visitar otras iglesias, vamos a cerrar filas en la iglesia local, vamos a perseverar, vamos a vencer, en el Nombre del Señor.

Ricardo Vivas Arroyo.

Artritis fuera

Dios siempre sana

Quiero testificar brevemente pero con mucha gratitud, que pudimos compartir el evangelio con una mujer indígena llamada Francisca, ella abrió su corazón y recibió a Cristo como su personal Salvador. Estaba muy enferma y en especial tenía inmovilizada totalmente su mano derecha, pedimos a la cadena de oración de nuestra iglesia interceder por ella y como era de esperar, Dios ya la sanó totalmente y ella ha recuperado su total movilidad. ¡Alabado sea Dios!

Martha Olivia Partida, Iglesia Cristiana Adullam.

Arterias tapadas

Dios bondadoso

Dios ha levantado la iglesia de Guadalajara en pocos meses, lo ha hecho mediante algunos milagros y sanidades. En especial yo tenía el colesterol tan alto, que todas mis arterias estaban gruesas de los depósitos y después de varios estudios determinaron que tendrían que remover el colesterol con un catéter que, mediante una herramienta, fuera raspando el interior de mis arterias y aspirándolo, para recuperar su área de flujo sanguíneo. Mi estado era muy crítico y el procedimiento era de alto riesgo, pues podían formarse tapones que bloquearan el flujo en algún punto del sistema, así que mi vida estaba en peligro tanto si no lo hacía, como si lo hacía. Hicieron todos los preparativos, pero nuestro pastor Norberto oró por mí y también nuestra nueva congregación y Dios hizo el milagro, pues limpió todas mis arterias, yo me sentí tan bien que pedí que me hicieran nuevos estudios y análisis, y me estado de salud salió perfecto de modo que se tuvo que suspender la operación, pues era innecesaria. Eso sólo lo puede hacer nuestro amado Dios y tocó mi corazón de tal manera, que ahora vivo enamorado de él y quiero servirle dónde, cómo y cuando Él me lo pida. ¡Gloria a Dios!

Eduardo, de Guadalajara.

Apendicitis

Mi corazón está muy agradecido con Dios, porque en días pasados me empezó un dolor en el vientre y por tres días lo aguanté hasta que se volvió insoportable y fui al servicio médico de la escuela. El doctor me hizo varias pruebas y me extendió un pase para servicios de urgencias del Seguro Social, con un cuadro de apendicitis.

Yo estaba asustada, me fui a casa y le dije a mi papá mostrándole el parte médico. El me dijo que me apoyaba en lo que yo decidiera. Yo le pedí que me llevara a Urgencias. Él me contestó que sí, pero que antes oráramos para que Dios me diera paz, pues no era bueno que yo tuviera temor. Llamo a mamá y a mi hermano a la sala y todos oraron por mí, mi papá le pidió a Dios que me diera su paz que guarda nuestro corazón y pensamientos en Cristo Jesús y cuando terminó de orar, vino a mí esa indescriptible paz de Dios, y aunque el dolor no se me quitó, le dije a mi familia que decidía esperar que Dios manifestara su sanidad en mí, pues ya no sentía miedo.

Pasaron varios días y el dolor era constante y por momentos se agudizaba, pero la paz de Dios permanecía en mí. Mi papá me preguntaba cuando llegaba del trabajo, como me sentía y que no olvidara que siempre me apoyaría en lo que decidiera, pero también me decía, Dios quiere hacer un trato contigo, dale lo que te está pidiendo. Varios días después, hablando con Dios abrí mi corazón y hablé con Él y entonces Él me sanó, en un momento se fue el dolor y la inflamación, ya pasó una semana, y no ha vuelto más, me siento como nunca, pero además amada y con la certeza de que Él me sanó. ¡Aleluya!