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Misión

LA IGLESIA CRISTIANA ADULLAM está consciente del triple propósito de Dios para la iglesia, primero, ser una lugar de habitación de Dios en el tierra (Ef. 2:20-22), segundo, ser un lugar de revelación de Dios (Ef. 3:9-11), y tercero, ser el lugar de propagación de su evangelio para salvación de toda persona (Mt. 28:18-20). Para esto, la iglesia se alimenta de la Palabra de Dios aprendiendo y enseñando la Sana Doctrina con fidelidad y unción del Espíritu Santo; le rinde culto a Dios, ejerciendo su sacerdocio espiritual; y con amor y sentido de urgencia, difunde el mensaje de las buenas nuevas de salvación que el Señor Jesucristo predicó cuando estuvo en la tierra.

 

Lo anterior implica que, ya que El mandó llevar su mensaje de amor a todos los hombres para que se conviertan a El y salvarlos de la condenación eterna, es privilegio de cada creyente propagar su mensaje de amor; pero además, conocer, comprender y vivir las verdades espirituales de su Palabra transformadora, caminar y crecer, servir y heredar todas las riquezas espirituales, recompensas y galardones que también Él conquisto con su sacrificio, para lograr que su iglesia llegue a ser perfecta y gloriosa, tal y como está en su corazón, pero además, El prometió su trono para los creyentes fieles, que como su Esposa se sienten a su diestra para reinar con Él en el milenio y por la eternidad, que es la mayor motivación que los impulsa para vivir una vida sobrenatural, plena de santidad, servicio y fruto, venciendo toda dificultad para disfrutar del máximo de la gloria que Dios ha reservado para sus hijos.

 

Tres etapas:

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Conversión                   Equipamiento               Servicio

 MODELO DE ACCIÓN

Estar conscientes de que no sólo es importante el conocer y cumplir los tres propósitos de Dios para la iglesia como la COSA CORRECTA, sino además comprender que Dios tiene un modelo o MANERA CORRECTA para llevarlos a cabo, mostrada en forma típica en el libro de Los Hechos; asi que ambas cosas se encuentran establecidas en su Palabra. Pero además, es crucial saber que hay un TIEMPO CORRECTO para hacer cada cosa, de modo que sea una obra permanente; y que es necesario que cada quien haga lo que le corresponde, es decir, que cada cosa la haga la PERSONA CORRECTA, con la certeza de que ambas cosas las determina en cada caso el Espíritu Santo.

El QUÉ y el CÓMO, lo define la Palabra de Dios; el CUÁNDO y el QUIÉN, lo determina el Espíritu Santo. Este es el modelo que nos permitirá cabalmente vivir en la perfecta voluntad de Dios, ejercerla y manifestar su gloria, es decir, promover la segunda venida de Cristo, ya que Él viene por una Iglesia Gloriosa, perfecta, sin mancha, sin arruga, ni cosa semejante, sino radiante de gloria, con la edad y estatura, con la plenitud de Cristo.